<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1336472420090713049</id><updated>2011-04-21T16:37:08.204-07:00</updated><title type='text'>Reflexiones de un Estévez</title><subtitle type='html'>Un blog inconexo de artículos, ensayos, cuentos, reflexiones sobre el mundo externo e interno de un Estévez.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://reflexionesdeunestevez.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1336472420090713049/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://reflexionesdeunestevez.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Jorge Estévez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05475054765853423880</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_yHDyev3fqR4/SC8IA_aOvTI/AAAAAAAAABI/GvBFdwH-efM/S220/Jorge+y+el+pueblo+galicia.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>5</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1336472420090713049.post-2806446797471428396</id><published>2008-06-10T01:09:00.000-07:00</published><updated>2008-06-10T01:12:22.281-07:00</updated><title type='text'>Soberanía en un mundo desconectado</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="font-size: 14pt;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Una de las concepciones geoestratégicas más novedosas nos la da Thomas P.M. Barnett, que estructura un mundo dividido entre países “conectados” a la globalización y estables, que constituirían lo que él denomina el Core System y los países “desconectados” e inestables, de los que procederían las mayores amenazas para los EEUU y las mayores oportunidades para las redes criminales y terroristas, denominando a este conjunto heterogéneo de Estados el Gap. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;En torno a este modelo, quisiera centrarme en la cuestión de la soberanía, el territorio y las nuevas guerras “difusas” entre actores no tradicionales. Estos tres elementos serían definitorios de las entidades que forman parte de ese Gap, que incluiría estados sin control territorial efectivo, con soberanías reducidas (al compartir el monopolio de la violencia con otros actores) y sufriendo guerras perpetuas y caóticas (desde el punto de vista del Core System por supuesto). El caso africano sería paradigmático en este sentido, excluyéndose sólo en el mapa de Barnett Sudáfrica. Sin embargo, este fenómeno no es innato, sino que esta desestructuración de los estados del continente tiene sus raíces en la historia de la creación de estos Estados.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Soberanía negativa&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Territorio y estado moderno han llegado a ser casi sinónimos, ocupando el territorio un papel central en la concepción tradicional jurídico-política de la soberanía. Debemos tener en cuenta que este Estado supone una noción puramente occidental y relativamente novedosa, ya que hasta el siglo XX sólo se aplicaba a países que cubrían una superficie del 3% de la tierra, según nos dice Kaplan.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Sin embargo, esta entidad estatal, organización política genuinamente occidental, fue utilizada por la mayoría de las colonias como único medio de expulsar a los europeos de los territorios que habían ocupado durante el siglo XIX, ya que sólo mediante el reconocimiento por las Organizaciones Internacionales de esta estatalidad, podían formar parte de &lt;st1:personname productid="la Comunidad Internacional" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Comunidad" st="on"&gt;la Comunidad&lt;/st1:PersonName&gt; Internacional&lt;/st1:PersonName&gt; como naciones independientes. Podríamos hablar así de un concepto de soberanía negativa, consistente en el reconocimiento internacional y la garantía de no injerencia, frente a la soberanía positiva que estaría definida por el monopolio del uso de la violencia sobre una población y territorios definidos.&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Así, podemos decir que los líderes de la independencia heredaron estados y no naciones. Además, estos Estados postcoloniales carecían o era mínima de&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;una soberanía empírica, limitada en muchas ocasiones a la capital o a áreas concretas del país. El territorio imaginado de los mapas jugó un papel de suma importancia en esta concepción de la soberanía, en la que se daban unas fronteras artificiales, estructuras administrativas diseñadas para “explotar las divisiones locales y unas estructuras económico-administrativas concebidas para satisfacer las necesidades de las metrópolis. Un ejemplo claro de esto lo tenemos en el Congo, donde se impuso la concepción del Congo como el espacio delimitado por el gobierno colonial de Lumumba frente a otras &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;ideas más dirigidas hacia espacios menores y más fragmentados ligados a la etnicidad, el lenguaje o las memorias regionales. Más allá de las fronteras patentes en los mapas y el sufrimiento compartido durante el pasado colonial, la identidad del Congo no existía.&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;A través de esas fronteras artificiales, se delimitó un territorio, que pasará a ser un de los principales medios para generar una identidad, con mayor importancia que otros generadores de identidad como la etnia, el lenguaje o la cultura. Esta concepción rígida de las fronteras, chocaba con la tradición africana en la que estas fronteras eran fluidas y variables, siendo natural el desplazamiento de poblaciones ante periodos de escasez o conflictos, lo que regulaba la presión poblacional sobre los recursos y disminuía la violencia intergrupal. En contraposición con esta visión flexible, las políticas fronterizas de las autoridades se vuelven rígidas ante la debilidad de la soberanía efectiva en estos territorios. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Los Estados africanos, tras los procesos de colonización, llevada por las dificultades e inseguridades afrontadas por los nuevos Estados frente a procesos de secesión y rebeliones diferentes contra el poder central, así como luchas tribales, deciden, reunidos en Addis Abeba hacer de las fronteras heredadas de la colonización un elemento sagrado que se debía respetar, lo que se plasma en una resolución de 1964 emitida en &lt;st1:personname productid="la Cumbre" st="on"&gt;la Cumbre&lt;/st1:PersonName&gt; del Cairo. Se da así, como nos dice Cairo (2004: 1011) la celebración del territorio como un hecho sagrado y central de los Estados- nación, en este caso africanos. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Esta realidad aparentemente estable se quiebra en los años 90 durante los que, tras el fin de la guerra fría ganan visibilidad conflictos largamente olvidados y sobre todo, el genocidio rwandés y &lt;st1:personname productid="la Guerra" st="on"&gt;la Guerra&lt;/st1:PersonName&gt; de los Grandes Lagos (la llamada “Guerra Mundial Africana), son desafiados estos mapas cognitivos mantenidos por las potencias Occidentales, así como el mismo concepto de Estado-nación marcado por fronteras estables. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;Guerra y &lt;/span&gt;nuevos&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;actores&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;Pasamos así a discutir la guerra como&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;fenómeno ligado al territorio. La idea del conflicto centrado en la posibilidad de alcanzar integridad territorial, la defensa de ésta frente a terceros o la búsqueda de su restauración, ha dejado de tener vigencia frente a fenómenos de desintegración estatal, en los que aparecen nuevos actores que no aspiran a controlar un territorio, sino a obtener poder o recursos económicos. El colapso de los estados en África (el concepto de “estado fallido” es complejo, existiendo diferentes categorías según las dimensiones destacadas de este fenómeno, por lo que prefiero hablar de estados colapsados), responde a una nueva lógica de algunas élites africanas en la búsqueda de recursos, privilegio y estatus, beneficios que el estado postcolonial no podía aportarles ya en la nueva coyuntura internacional (el fin de &lt;st1:personname productid="la Guerra Fr￭a" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Guerra" st="on"&gt;la Guerra&lt;/st1:PersonName&gt; Fría&lt;/st1:PersonName&gt; había traído una disminución considerable de las ayudas económicas y una mayor presión hacia la democratización). Así, estas élites políticas, encontrarán otras fuentes de autoridad y beneficios en actividades criminales o el comercio ilegal, comenzando una lucha por el control de territorio, pero no para establecer nuevas entidades soberanas, sino para poder desarrollar las actividades económicas vinculadas a la guerra. Volveríamos así a vivir conflictos difusos premodernos, que nos recordarían a las guerras medievales anteriores a &lt;st1:personname productid="la Paz" st="on"&gt;la Paz&lt;/st1:PersonName&gt; de Westfalia. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Estos conflictos además, están en muchos casos ocultos para la población occidental, no alcanzan los medios de comunicación (por lo que no pueden entrar en el juego del espectador-deportivo de la guerra) porque se da entre personas y en países que no están representados en los mapas, en los que se mantienen las fronteras imaginarias que nos producen la seguridad de que el mundo es estable. Respecto a este desconocimiento y llevando más allá el concepto del Gap de Barnnet, en el caso de África podemos decir, recurriendo a Kaplan (1994), que esta retracción de un poder central, los conflictos tribales y regionales y la recurrencia de los conflictos violentos, hacen aparecer de nuevo al continente en los Átlas victorianos, como una serie de centros comerciales costeros y un interior salvaje, dejado a la violencia, la enfermedad y finalmente no adecuado para el hombre blanco, a riesgo de volvernos como Kart, el protagonista enloquecido el Corazón de las tinieblas. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;En este mundo dividido entre un Core System conectado al mundo y un Gap desconectado y peligroso, habría dos hombres diferentes, de los cuales el primero sería el Último Hombre de Fukuyama y Hegel, saludable, bien alimentado y apoyado por la tecnología, mientras el otro, mayoritario en el mundo sería el Primer Hombre de Hobbes, condenado a una vida pobre, sucia, brutal y corta (Kaplan, 1994: 60)&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Dentro de éste último hombre de Hobbes, que supone un numeroso colectivo, para quien la comodidad y la estabilidad de la vida de clase-media son desconocidas, debemos encontrar a los individuos que están naturalizados con el estado de guerra, sintiendo esta como una oportunidad más que como una desgracia, convirtiéndose así ésta en un fin en sí misma más que un medio. Entre estos debemos también, en la visión de Barnett, las nuevas amenazas a la seguridad de occidente, siendo la solución retomar la construcción de Estados con una autoridad central con el monopolio de la fuerza y un territorio definido, es decir, la vuelta a los conceptos tradicionales de soberanía. Conceptos tales como la democracia, los derechos humanos o la lucha contra la pobreza parecen no estar en esta propuesta, aunque en mi opinión, son la base de una legitimidad que no se podrá lograr manteniendo únicamente el concepto de un poder sobre un territorio delimitado por unas fronteras estables, aunque al mirar en un mapa estas entidades estables e imaginadas nos sintamos más seguros en nuestro Core System.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="" lang="FR"&gt;Bibliografía:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="FR"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Wingdings;" lang="EN-GB"&gt;&lt;span style=""&gt;§&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;st1:place st="on"&gt;&lt;st1:city st="on"&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;Cairo&lt;/span&gt;&lt;/st1:City&gt;&lt;/st1:place&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;, Heriberto (2004) “The Field of Mars: heterotopias of territory and war” en Political Geography, nº 23 pp:1009-1036&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: Wingdings;" lang="EN-GB"&gt;&lt;span style=""&gt;§&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;Dunn, Kevin C. (2003) Imaging the &lt;st1:place st="on"&gt;&lt;st1:country-region st="on"&gt;Congo&lt;/st1:country-region&gt;&lt;/st1:place&gt; (the international relations of identity).&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;st1:place st="on"&gt;&lt;st1:state st="on"&gt;New York&lt;/st1:State&gt;&lt;/st1:place&gt;: Ed. Palgrave Macmillan.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: Wingdings;" lang="FR"&gt;&lt;span style=""&gt;§&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="FR"&gt;Fernandez, Murhola (dir.) (2007) Esquisse sur la problématique d´une paix durable en Republique Democratique du Congo. Kinshasa: COJESKI/RDC&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: Wingdings;" lang="EN-GB"&gt;&lt;span style=""&gt;§&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Kabunda Badi, Mbuji (1999) El nuevo conflicto del Congo. Dimensión, internacionalización y claves. Madrid: Ed. &lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;Sial.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: Wingdings;" lang="EN-GB"&gt;&lt;span style=""&gt;§&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;Kaplan, Robert D. (1994) The Coming Anarchy. How scarcity, crime, overpopulation, tribalism, and disease are rapidlydestroying the social fabric of our planet, The Atlantic Monthly, Febrero, pp:44-77. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Disponible en &lt;a href="http://www.theatlantic.com/doc/199402/anarchy"&gt;http://www.theatlantic.com/doc/199402/anarchy&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm 0.0001pt 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family: Wingdings;" lang="EN-GB"&gt;&lt;span style=""&gt;§&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Peñas, Francisco Javier (Ed.) (2000). África en el sistema internacional. &lt;st1:place st="on"&gt;&lt;st1:state st="on"&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;Madrid&lt;/span&gt;&lt;/st1:State&gt;&lt;/st1:place&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;: Ed. Los libros de la Catarata.&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; &lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;u&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/u&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1336472420090713049-2806446797471428396?l=reflexionesdeunestevez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://reflexionesdeunestevez.blogspot.com/feeds/2806446797471428396/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1336472420090713049&amp;postID=2806446797471428396' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1336472420090713049/posts/default/2806446797471428396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1336472420090713049/posts/default/2806446797471428396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://reflexionesdeunestevez.blogspot.com/2008/06/soberana-en-un-mundo-desconectado.html' title='Soberanía en un mundo desconectado'/><author><name>Jorge Estévez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05475054765853423880</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_yHDyev3fqR4/SC8IA_aOvTI/AAAAAAAAABI/GvBFdwH-efM/S220/Jorge+y+el+pueblo+galicia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1336472420090713049.post-3802760220036379914</id><published>2008-05-20T11:15:00.000-07:00</published><updated>2008-05-20T11:21:07.440-07:00</updated><title type='text'>Ciudadanía e Inmigración en el siglo XXI</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Actualmente, podemos decir que vivimos un auge en los estudios referidos a la ciudadanía, que fue precedido del mismo entusiasmo por el estudio de la democracia. Múltiples autores y visiones diferentes nos han mostrado diferentes ideas acerca de este concepto y sus nuevas realidades, redefiniendo la idea de ciudadanía asociada al tradicional estado-nacional y que articulaba, en alguna medida, las lógicas contrapuestas del mercado y la inclusión del individuo mediante el Estado de Bienestar. En palabras de Keating (1996: 50), &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;span style="font-size:11;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;el Estado de Bienestar mismo ayuda a fomentar la identidad y la unidad nacionales a través de unir ciudadanía a beneficios materiales a todos los miembros de la sociedad nacional. El Estado de bienestar hace compatibles imperativos contrapuestos: ciudadanía, que se basa en igualdad y universalidad y el mercado, que se basa en la desigualdad, competición y la exclusión.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:11;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;Hoy en día, además del desmantelamiento cada vez más evidente del Estado de Bienestar, otros fenómenos hacen tambalearse la concepción tradicional de la ciudadanía. Entre ellos, podemos citar la transformación de las relaciones de trabajo (lo que transforma los sentimientos de pertenencia colectiva) y de manera principal, los flujos migratorios masivos que en los últimos 30 años han desafiado y extendido las fronteras de los sistemas de Estado-nación vigentes hasta hoy. Derivado de este fenómeno, se produce una contradicción entre un estado soberano que controla la entrada y salida de los individuos en su territorio y la extensión del concepto de derecho universal que parece debiere extenderse a todos los individuos con independencia de su condición de ciudadano o no (Sassen, 2001). &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Al hablar del fenómeno migratorio, podemos fijar nuestra atención en dos aspectos particulares: las causas de estos flujos de personas y el estatuto de los migrantes en los países de acogida y su consideración como colectivo. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Respecto a las causas que inician la inmigración, existe una visión liberal que individualiza la decisión de este viaje, fijando sus causas últimas en la división internacional del trabajo que hace que los flujos a economías más avanzadas sean parte de una lógica capitalista regida por la oferta y la demanda y las decisiones individuales racionales. Sin negar este hecho, autores como Mezzadra (2005) sitúan la migración en lo que él denomina “derecho de fuga”, que pone de relieve las motivaciones subjetivas del individuo migrante frente a las causas objetivas que resaltaba la concepción economicista. Por otro lado, el mismo autor pone de relieve que la tradicional división geopolítica entre Centro y Periferia ha dejado paso a una imagen de irregularidad en la que “cada vez hay más periferia en el centro y más centro en la periferia” (Mezzadra, 2005:20). Desde otro punto vista, Sassen (2001) establece como los dos principales mecanismos de vinculación entre los países de emigración e inmigración son los lazos coloniales del pasado y los actuales lazos neocoloniales (que él sitúa en las acciones militares, pero a los que también podemos sumar las inversiones extranjeras directas o la ayuda al desarrollo). &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Sin embargo, uno de los debates más candentes actualmente en las ciencias sociales se dirige a la cuestión de la inmigración como fenómeno redefinitorio de la democracia y la ciudadanía. Varias corrientes mantienen un debate apasionante sobre dicha cuestión, pudiendo citar principalmente a liberales y comunitaristas, defensores de la ciudadanía diferencial y teóricos de la virtud cívica. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Entre los primeros tenemos a Kymlicka (2002) quien define tres tipos de derechos exigidos por las minorías que pueden ser cumplidos y generarían la inclusión de dichos colectivos dentro de una democracia liberal. Estos derechos consistirían en derechos especiales de representación, derechos de autogobierno y derechos multiculturales (es decir, respetar ciertas tradiciones culturales del grupo). Kymlicka (1996a) diferencia además entre dos tipos de colectivos minoritarios, con diferentes intereses y a los que se aplicarán unos de estos derechos y otros no. Son las minorías nacionales, que buscarían lograr su propio nation-building alternativo al mayoritario, e inmigrantes, a los que atribuye un afán y un destino de integración en la cultura societaria mayoritaria, buscando únicamente unos términos de integración más justos. Charles Taylor (1993), representante de los comunitaristas, introduce además el concepto de &lt;i style=""&gt;reconocimiento, &lt;/i&gt;refiriéndose a la valoración positiva por parte de la sociedad de la cultura del individuo perteneciente a la minoría como clave de la convivencia en sociedades multiculturales. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Frente a estas concepciones, Mezzadra (2005) mantiene que el migrante no tiene porqué querer naturalizarse o constituirse ciudadano del país de acogida, aunque si requiera y exija el reconocimiento de sus derechos. Por otro lado, tampoco su cultura originaria (que además es sujeto de idealización perversa por gran parte de la izquierda) tiene porqué serle impuesta, ya que al abandonarla, el migrante se ha convertido en lo que este autor llama un “individuo de frontera”, aunando los dos espacios y estableciento un nuevo espacio de transición. A este concepto de &lt;i style=""&gt;frontera&lt;/i&gt;, Mezzadra contrapone el de &lt;i style=""&gt;confín&lt;/i&gt;, como el espacio cerrado delimitado por la autoridad restrictiva de los gobiernos. Para este autor, es criticable la concepción de las fronteras como elementos innatos del sujeto y que se objetivan y expanden a las entidades políticas, generando seguridad. Una visión de la frontera que queda plasmada en las palabras de Magris (2001:63) cuando nos dice que “toda frontera tiene que ver con la inseguridad y con la necesidad de seguridad”[…]“la frontera conforma una realidad, proporciona contornos y rasgos, construye la individualidad, personal y colectiva, existencial y cultural”.&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Otra de las concepciones referentes al status de ciudadanía hoy en día es el de la ciudadanía diferenciada, según la cual, el intento de crear una concepción universal de la ciudadanía que transcienda las diferencias grupales es injusto y conduce a la opresión de los grupos excluidos por dos razones. La primera es que los grupos culturalmente excluidos están en desventaja de cara al proceso político y la segunda es que los grupos culturalmente excluidos tienen necesidades particulares que sólo se pueden satisfacer, mediante políticas diferenciales. Un paralelismo que podemos hacer respecto a Mezzadra (2005) se refiere a la afirmación que hace este sobre la igualación entre el estatus precario de los inmigrantes y la pobreza y vulnerabilidad de otros excluidos en las sociedades de acogida, ya que en la ciudadanía diferenciada, los colectivos que requieren de ésta no están definidos por cuestiones culturales o étnicas, sino que serían tanto mujeres, jóvenes, desempleados u otros colectivos desfavorecidos.&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Para concluir, queda entonces en el aire la cuestión de la construcción de nuevos modelos &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;de convivencia y por lo tanto, de nuevas categorías políticas y sociales. Mezzadra (2005) sostiene que la migración ha supuesto un elemento redefinitorio, tanto en las sociedades de origen como en las de acogida y que su lucha reivindicativa por obtener derechos está construyendo nuevos límites a la democracia, entendida esta como una “comunidad de interrupciones, de quiebros, puntuales y locales” (Rancière, citado en Mezzadra, 2005:154) en el que los que están fuera del sistema lo desafían y pueden redefinirlo para generar un nuevo sistema incluyente. En este sentido indica Javier de Lucas (2001) al pensar en la necesidad de incluir a los inmigrantes como parte del cuerpo constituyente que genere la identidad y la ciudadanía europea, puesto que forman ya parte del cuerpo vivo de las sociedades que conforman la Unión Europea. Frente a las tendencias iusnaturalistas que hoy en día vuelven a retomarse para superar la dicotomía entre ciudadano y residente en un Estado, yo mantengo la necesidad de redefinición de la democracia mediante un nuevo pacto social, mostrando mi acuerdo con los republicanistas respecto a la participación de los individuos en la política (junto a la primacía de ésta) para alcanzar una sociedad más inclusiva. Citando a Jurgën Habermars para concluir, &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;span style="font-size:11;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;sólo una ciudadanía democrática que no se cierre en términos particularistas puede preparar el camino para un &lt;i style=""&gt;status de ciudadano del mundo&lt;/i&gt; o una &lt;i style=""&gt;cosmociudadanía.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;/span&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;/span&gt;        Bibliografía&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:7;"  &gt;      &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;HABERMARS, J. (1998) “Ciudadanía e identidad nacional”, en Habermars, J. &lt;i style=""&gt;Facticidad y validez, Complementos y estudios previos. &lt;/i&gt;Madrid:&lt;i style=""&gt; &lt;/i&gt;Ed&lt;i style=""&gt;. &lt;/i&gt;Trotta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:7;"  &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;KYMLICKA, Will (1996) &lt;i style=""&gt;Ciudadanía multicultural. Una teoría liberal de los derechos de las minorías, &lt;/i&gt;Ed. Paidos, Barcelona. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:7;"  &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;KYMLICKA, Will (2002) “El nuevo debate sobre los derechos de las minorías” en Requejo, Ferrán (cord.) &lt;i style=""&gt;Democracia y pluralismo nacional, &lt;/i&gt;Ed. Ariel, Barcelona.&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:7;"  &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;KYMLICKA, Will y NORMAN, Wayne (1996), “El retorno del ciudadano. Una revisión de la producción reciente en teoría de la ciudadanía” en &lt;st1:personname productid="La Pol￭tica"&gt;&lt;i style=""&gt;La  Política&lt;/i&gt;&lt;/st1:personname&gt; nº3.&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:7;"  &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;De LUCAS, Javier (2001) “Ciudadanía y Unión Europea intercultural” en &lt;i style=""&gt;Antropos &lt;/i&gt;nº 191.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:7;"  &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:11;"&gt;MAGRIS, Claudio (2001): «Desde el otro lado. Consideraciones fronterizas», en &lt;i style=""&gt;Utopía y desencanto. Historias, esperanzas e ilusiones de la modernidad&lt;/i&gt;. Barcelona: Anagrama. pp. 55-70.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:7;"  &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;MEZZADRA, Sandro (2005) &lt;i style=""&gt;Derecho de fuga. Migraciones, ciudadanía y globalización. &lt;/i&gt;Madrid: Ed. Traficantes de Sueños.&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:7;"  &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;SASSEN, Saskia (2001) &lt;i style=""&gt;¿Perdiendo el control? La soberanía en la era de la globalización. &lt;/i&gt;Barcelona: Ed. Bellaterra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin-left: 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-size:12;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:7;"  &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:12;"&gt;TAYLOR, Charles (1993) “La política del reconocimiento” en Gutman, A (comp.) &lt;i style=""&gt;El multiculturalismo y la política del reconocimiento, &lt;/i&gt;Fondo de Cultura Económica, México.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:7;"  &gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;YOUNG, Marion (2000) La justicia y la política de la diferencia, Ed. Cátedra, Madrid.&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1336472420090713049-3802760220036379914?l=reflexionesdeunestevez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://reflexionesdeunestevez.blogspot.com/feeds/3802760220036379914/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1336472420090713049&amp;postID=3802760220036379914' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1336472420090713049/posts/default/3802760220036379914'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1336472420090713049/posts/default/3802760220036379914'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://reflexionesdeunestevez.blogspot.com/2008/05/ciudadana-e-inmigracin-en-el-siglo-xxi.html' title='Ciudadanía e Inmigración en el siglo XXI'/><author><name>Jorge Estévez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05475054765853423880</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_yHDyev3fqR4/SC8IA_aOvTI/AAAAAAAAABI/GvBFdwH-efM/S220/Jorge+y+el+pueblo+galicia.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1336472420090713049.post-8174177927868007317</id><published>2008-05-16T09:05:00.000-07:00</published><updated>2008-05-28T03:30:40.830-07:00</updated><title type='text'>La guerra por los recursos</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="font-size:14;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Michael Klare, en sus diferentes obras,&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt; nos habla de un cambio de orientación en los discursos y geoestrategias tras el final la guerra fría. Este nuevo discurso sería de un tipo más economicista que ideológico, con una nueva definición de poder (aunque el mismo autor, en artículos posteriores reconoce que tras el 11 de Septiembre de 2001 se retomó este discurso ideológico por parte de la administración Bush&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=1336472420090713049&amp;amp;postID=8174177927868007317#_ftn1" name="_ftnref1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;). &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Este nuevo tipo de poder e influencia ya no se basará en la posesión de un arsenal poderoso y el mantenimiento de unos&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;sistemas de alianzas extensos, sino que estará asociado con el dinamismo económico y el cultivo de la innovación tecnológica. En cierta manera, esta idea podría unirse a la definición del proceso de decadencia que hace Wallerstein al hablar de que ante la pérdida de primacía económica, los EEUU deben utilizar su poder militar de una manera más extensa para mantener en cierta medida su primacía mundial.&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Uno de los elementos clave para mantener esta primacía económica lo constituye el acceso a los recursos naturales esenciales para el desarrollo de las economías (petróleo, gas natural, recursos minerales o agua). Para el estamento militar estadounidense, dicha cuestión tiene especial resonancia ya que, como nos dice Klare (2003: 27) “los militares no pueden hacer gran cosa para fomentar el comercio, pero sí pueden desempeñar un papel clave en la protección de los abastecimientos”. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;En este sentido podemos recoger también las palabras de Carlos Taibo (2002: 167) cuando nos habla de “la pervivencia de muchos flujos militares y políticos [...] encaminados a controlar yacimientos y vías de transporte”, afirmando a demás, que estas circunstancias llevan a “apuntalar la condición de determinadas zonas de conflicto”. Tenemos aquí entonces el argumento central de la obra de Klare, le recurrencia de los conflictos y la posibilidad de la guerra derivada de la militarización de las estrategias relativas al aseguramiento de los recursos naturales. Si bien Klare se refiere en último término al peligro de que los conflictos locales exacerbados puedan conducir a una conflagración entre las grandes potencias, lo cierto es que hoy en día, esta guerra por los recursos se da en el ámbito intraestatal de manera más común. Incluso yendo más allá en mi razonamiento, podemos decir que el estado de guerra perpetuo que se da dentro de las mismas sociedades (Foucault, 2003) supone la posibilidad para el grupo dominante de acceder a los recursos naturales vitales frente a los dominados, muchas veces desposeídos de ese derecho (como yo mismo he podido observar en barriadas pobres de la periferia centroamericana sin acceso a agua potable).&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Respecto a la profusión de conflictos internos derivados del control sobre los recursos naturales, es interesante mencionar el trabajo de Murshed y Tadjoeddin (2007), en el que analizan dos perspectivas en relación al origen de los conflictos: &lt;i style=""&gt;greed y grievance&lt;/i&gt;, lo que podríamos traducir como codicia y agravios. En nuestro caso, nos interesaría mencionar cómo el término greed se refiere a las oportunidades que para los grupos armados supone el acceso a estas fuentes de recursos, oportunidades en tres ámbitos: financiación, recrutamiento y poder geográfico en áreas de difícil acceso donde se suelen encontrar las fuentes de los recursos naturales. En definitiva, para ellos, greed se refiere a la oportunidad económica de la lucha, o en otras palabras, el coste de oportunidad de no hacerlo. Hay que puntualizar en cierta medida, que estos autores se refieren a bienes fácilmente transportables, como los diamantes o los minerales preciosos, aunque sin dejar fuera de estas dinámicas otro tipo de recursos como el agua o el petróleo, cuyo control genera cuantiosos beneficios. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;También en cierta manera podemos ver en esta tendencia a la militarización del problema de acceso a los insumos necesarios para nuestras sociedades postindustriales, en línea con esta codicia de los actores, ciertos intereses corporativos de la industria armamentística y de los militares. El increíble nivel de gasto que conlleva la competición de las diferentes potencias por asegurarse los recursos y vías de acceso a estos, lleva a un círculo vicioso del que es difícil salir y que dota de gran poder al estamento armamentístico en todas sus variantes. Como nos dice además Klare (2002),&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;span style="font-size:10;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;la opinión pública estadounidense entiende la necesidad de emplear militares en la protección de los abastecimientos vitales...en un época en que las justificaciones tradicionales del gasto militar por motivos de seguridad han perdido mucha fuerza.&lt;/span&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Pasemos ahora a un elemento que en mi opinión desbordará el problema del petróleo: el agua. El agua sin duda genera hoy en día y generará en el futuro múltiples conflictos violentos, ya que, si bien el petróleo en el futuro podría ser sustituído por otras fuentes de energía, es bastante difícil prever que podamos superar nuestra necesidad de agua dulce para subsistir. Si para muchos estados la planificación estratégica se orienta hoy a la protección de los yacimientos de petróleo y gas, para otros, no es el petróleo ya sino el agua la preocupación principal. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Si bien Klare habla de tres cuencas especialmente conflictivas, la del Nilo, el Jordán y la del Tigris y Eúfrates, este problema no es exclusivo de los estados en vías de desarrollo. Tenemos un ejemplo de esto en España, con un alto nivel de conflictividad entre diferentes Comunidades Autónomas, pero que, como dice Taibo (2002), también está presente en buena parte del occidente de los Estados Unidos. Según avance el cambio climático y la desertización, nos dice dicho autor (2002:165), en el año 2025, si la dinámica no cambia, “las dos terceras partes de la población mundial se verán afectadas por problemas vinculados con la escasez de este bien”&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Respecto a la problemática del agua, me gustaría introducir un elemento que Klare no considera, pero que en mi opinión, deber ser contemplado como un elemento de emergente importancia estratégica para el futuro: la creciente privatización del agua&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=1336472420090713049&amp;amp;postID=8174177927868007317#_ftn2" name="_ftnref2" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. Vandana Shiva (2005:53) lo expresa muy bien al hablar de &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;span style="font-size:10;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Los cercamientos de commoms (“ejidos”) diversos de los que somos actualmente testigos (como la privatización del agua y las patentes sobre las formas de vida y la biodiversidad) tienen sus raíces en aquel primer movimiento de cercamientos, el mismo que alguien ha acertado en llamar la «revolución de los ricos contra los pobres»&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:10;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;Las grandes compañías del agua: Suez, Vivendi, Bechtel, Thames y RWE, amparadas por los acuerdos de la OMC, han sido capaces de demandar a Estados como Canadá y de cortar el suministro de un bien básico como el agua a 10 millones de personas en Suráfrica por impago (Shiva, 2005:58). Podemos imaginar que, al igual que las grandes compañías estadounidenses van antes y tras el ejército en múltiples ocasiones (como hemos visto en Iraq) en relación a las explotaciones petroleras, esto mismo pueda suceder respecto al agua. &lt;/p&gt;      &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;b style=""&gt;Bibliografía&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;     &lt;span style="font-size:85%;"&gt;    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;FOUCAULT, Michel (2003) &lt;i style=""&gt;Hay que defender la sociedad. &lt;/i&gt;&lt;st1:state&gt;&lt;st1:place&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;Madrid&lt;/span&gt;&lt;/st1:place&gt;&lt;/st1:state&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;: Ed. Akal&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;KAPLAN, Robert D. (1994) The Coming Anarchy. How scarcity, crime, overpopulation, tribalism, and disease are rapidly destroying the social fabric of our planet, The Atlantic Monthly, Febrero. &lt;/span&gt;Disponible en &lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;&lt;a href="http://www.theatlantic.com/doc/199402/anarchy"&gt;&lt;span style="" lang="ES"&gt;http://www.theatlantic.com/doc/199402/anarchy&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;KLARE, Michael T. (2008) “La nueva geopolítica de la energía” en &lt;i style=""&gt;Sin permiso&lt;/i&gt;. [on-line]. 11 de Mayo 2008 [ref. de 14 de Mayo 2008] Disponible en www.sinpermiso.info &lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;KLARE, Michael T. (2003) &lt;i style=""&gt;Guerras por los recursos. &lt;/i&gt;Barcelona: Ed. Urano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;MURSHED, S. M. y TADJOEDDIN, M. Z. (2007) Reappraising the Greed and Grievance Explanations for Violent Internal Conflict. MICROCON Research Working Paper 2, &lt;/span&gt;&lt;st1:place&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;Brighton&lt;/span&gt;&lt;/st1:place&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;: MICROCON. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;SHIVA, Vandana (2005) &lt;i style=""&gt;Manifiesto para una democracia de la Tierra. Justicia, Sostenibilidad y Paz. &lt;/i&gt;Barcelona: Ed. Paídos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;TAIBO, Carlos (2002) &lt;i style=""&gt;Cien preguntas sobre el nuevo desorden mundial. &lt;/i&gt;Madrid: Ed. Suma de Letras.&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style=""&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;WALLERSTEIN, Immanuel (2005) &lt;i style=""&gt;Análisis del sistema mundo. &lt;/i&gt;Méxido DF: Ed. Siglo XXI&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr align="left" size="1" width="33%"&gt;  &lt;!--[endif]--&gt;  &lt;div style="" id="ftn1"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=1336472420090713049&amp;amp;postID=8174177927868007317#_ftnref1" name="_ftn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;Esta “reideologización” del discurso norteamericano se refleja en las estrategias de seguridad nacional de los EEUU de 2002 y 2006, en las que se habla de la lucha por la primacía ideológica contra el terror. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;/div&gt;  &lt;div style="" id="ftn2"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;a style="" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=1336472420090713049&amp;amp;postID=8174177927868007317#_ftnref2" name="_ftn2" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; A pesar de destacar este aspecto, no dejo de tener en cuenta que la mayor relevancia geoestratégica respecto al agua son los conflictos nacionales e internacionales. En este sentido, me parece interesante la relación que hace Robert Kaplan (1994) entre el conflicto relativo al reconocimiento de un Estado Kurdo y la existencia dentro de este de la presa Ataturk, actualmente bajo control turco.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1336472420090713049-8174177927868007317?l=reflexionesdeunestevez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://reflexionesdeunestevez.blogspot.com/feeds/8174177927868007317/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1336472420090713049&amp;postID=8174177927868007317' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1336472420090713049/posts/default/8174177927868007317'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1336472420090713049/posts/default/8174177927868007317'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://reflexionesdeunestevez.blogspot.com/2008/05/la-guerra-por-los-recursos.html' title='La guerra por los recursos'/><author><name>Jorge Estévez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05475054765853423880</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_yHDyev3fqR4/SC8IA_aOvTI/AAAAAAAAABI/GvBFdwH-efM/S220/Jorge+y+el+pueblo+galicia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1336472420090713049.post-6593384820132148511</id><published>2008-05-09T04:22:00.000-07:00</published><updated>2008-05-09T04:29:12.516-07:00</updated><title type='text'>El espacio simbólico como forma de lucha. La guerra permanente</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_yHDyev3fqR4/SCQ1W_XGr0I/AAAAAAAAAAk/7VR56WYMsyE/s1600-h/elroto2.gif"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_yHDyev3fqR4/SCQ1W_XGr0I/AAAAAAAAAAk/7VR56WYMsyE/s320/elroto2.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198338538974129986" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Todos los conflictos en sus diferentes grados cuentan con una definición del espacio como elemento central para poder articular los discursos enfrentados de los actores. Esta centralidad del espacio se ve en la guerra, en la lucha contra la delincuencia o la lucha de ciudadanos “rebeldes” contra los poderes fácticos del sistema globalizado.     &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;De suma importancia es comprender la guerra como parte natural de la conducta humana que modifica y está determinada a su vez por el contexto social. Una buena muestra de esto nos la daba Marvin Harris en su obra &lt;i&gt;Vacas, cerdos, guerras y brujas: los enigmas de la cultura &lt;/i&gt;al hablar de los indios Yanomamis, un pueblo par el que la guerra era una forma de adaptación a un medio hostil y que configuraba sus estructuras sociales. Así, podemos afirmar, como dice Alessandro Dal Lago, que la guerra transforma la sociedad y modifica profundamente las formas de la vida social. Un ejemplo paralelo a este es la conquista del Oeste en los Estados Unidos, acción de colonialismo interior que generó a su vez sociedades femeneizadas en las que las&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;mujeres cuaqueras ejercían las labores de administración y de poder en estas&lt;span style="color:green;"&gt; &lt;/span&gt;sociedades de frontera. Al finalizar la conquista, con el retorno de los hombres, las mujeres se vieron de nuevo relegadas a posiciones subordinadas, lo que dio lugar a los primeros movimientos feministas de la historia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Actualmente, la guerra contra el terror ha generado una estructura sociopolítica de carácter militarizado a nivel global, puesto que el discurso preponderante nos ha llevado a la ubicuidad de la guerra. Esta presencia de la guerra en nuestras vidas no se limita al espectro del terrorismo, sino que produce una movilización que reorienta establemente nuestros hábitos, especialmente en lo que respecta a nuestra visión del otro. Alessandro del Lago introduce dos conceptos clave para entender este cambio “cultural” que se ha dado en los últimos años&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;El primero de ellos es el &lt;i style=""&gt;primado de la seguridad&lt;/i&gt; que significa en última instancia la militarización del control social y la gestión en términos militares de las amenazas a las sociedades occidentales que provienen del exterior o del interior. Esto coincide con lo que nos dice Cairo y Pastor, según los cuales las “operaciones de policía” ya no se desarrollan exclusivamente en el interior del Estado. En este sentido podemos citar también a Laurent Bonelli cuando nos habla de la transformación policial vivida por las instituciones francesas de carácter social, especialmente los profesores. Este principio tiene la repercusión inmediata de levantar las sospechas sobre cualquier fuente de oposición y sobre ciertas categorías de seres humanos como los inmigrantes (lo que contradeciría las concepciones sobre multiculturalismo en sociedades liberales que defienden autores como Kymlicka), a los que se ve como sospechosos. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;El segundo principio sería el del primado de la decisión armada, por el cual se&lt;b style=""&gt; &lt;/b&gt;afirma el principio de ingerencia militar de Occidente en todo el mundo (lo que en mi opinión ha sido una constante de todo el periodo en el que Wallerstein sitúa el sistema-mundo, interrumpida únicamente por la oposición del bloque comunista durante la Guerra Fría). &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Sin embargo, el discurso generalizado en la guerra contra el terror ha sido utilizado por otros múltiples actores de la escena mundial para reconstruir los imaginarios de sus propios conflictos. Dos ejemplos claros de esto los constituyen Rusia en su concepción del conflicto checheno y Colombia al tratar el problema con la guerrilla. En el segundo de los ejemplos, tenemos un buen análisis por parte de Erika María Rodríguez, que os describe como los diferentes gobiernos colombianos han adaptado su discurso a los &lt;!--[if gte vml 1]&gt;&lt;v:shapetype id="_x0000_t75" coordsize="21600,21600" spt="75" preferrelative="t" path="m@4@5l@4@11@9@11@9@5xe" filled="f" stroked="f"&gt;  &lt;v:stroke joinstyle="miter"&gt;  &lt;v:formulas&gt;   &lt;v:f eqn="if lineDrawn pixelLineWidth 0"&gt;   &lt;v:f eqn="sum @0 1 0"&gt;   &lt;v:f eqn="sum 0 0 @1"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @2 1 2"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @3 21600 pixelWidth"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @3 21600 pixelHeight"&gt;   &lt;v:f eqn="sum @0 0 1"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @6 1 2"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @7 21600 pixelWidth"&gt;   &lt;v:f eqn="sum @8 21600 0"&gt;   &lt;v:f eqn="prod @7 21600 pixelHeight"&gt;   &lt;v:f eqn="sum @10 21600 0"&gt;  &lt;/v:formulas&gt;  &lt;v:path extrusionok="f" gradientshapeok="t" connecttype="rect"&gt;  &lt;o:lock ext="edit" aspectratio="t"&gt; &lt;/v:shapetype&gt;&lt;v:shape id="_x0000_s1026" type="#_x0000_t75" style="'position:absolute;"&gt;  &lt;v:imagedata src="file:///C:\Users\ESPAOL~1\AppData\Local\Temp\msohtml1\01\clip_image001.png" title="20080507elpepivin_4"&gt;  &lt;w:wrap type="square"&gt; &lt;/v:shape&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !vml]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt;imaginarios hegemónicos, pasando por el anticomunismo, la lucha contra el narcotráfico hasta llegar a la lucha contra el terrorismo, eliminando el presidente Uribe incluso toda mención a la existencia de una guerra interna. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Esta visión geopolítica se expande igualmente a la población mundial, a la que se accede a través de un bombardeo informativo por vía de diferentes medios como de obras literarias, musicales, pictóricas. Desde este punto de vista podríamos pensar en Dostoyesky, quien en su obra “Los hermanos Karamazov” nos muestra la necesidad de dotar a los individuos de un sentido a su vida ante su incapacidad para ser libres. Este sentido de la vida quedaría establecido actualmente por la construcción de esas construcciones del mundo que nos inundan en un discurso lineal por parte de unos medios de comunicación monopolizados por grandes grupos mundiales. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sin embargo, podemos hablar de resistencias por parte de diferentes actores, que contraponen discursos alternativos y constructos espaciales opuestos a la imaginación general. Entre estos “galos resistentes” hay diferentes actores y grupos. Nos referiremos aquí a tres de ellos: Los indígenas y afrodescendientes de Colombia, los jóvenes de los barrios marginales franceses y los colectivos de resistencia frente a las poderes fácticos mundiales. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;De los primeros nos habla Luis Carlos Castillo, mostrándonos cómo ante el conflicto de larga duración colombiano, han desarrollado estrategias de resistencia convirtiendo sus territorios en símbolos de paz frente a la violencia continua de los actores armados. Hay que tener en cuenta el valor religioso que el territorio tiene para los indígenas, que supone un elemento sagrado de su cultura clave para su supervivencia como pueblo. Una crítica a estas estrategias por parte del resto de la&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;población ante estas estrategias es su desentendimiento del resto de la población y de las raíces del conflicto. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;En cuanto al segundo colectivo, es descrito por la ya nombrada Laurent Bonell, quien indica que “estos jóvenes se construyen una identidad hecha de valores y normas comunes que enfatizan solidaridades espaciales en torno al barrio, como se puede ver en la fantástica película “La haine”. Frente a este solidaridad espacial, estos jóvenes se ven degradados por el resto de la sociedad y la presión policial, viendo degradados esos espacios a geografías urbanas de la delincuencia, configuradas como zonas de “no-derecho” en manos de los delincuentes.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Por último, el colectivo de protestantes contra el G8 que os muestra Pablo Iglésias, es capaz también de disputar el poder de iniciativa a dichas instituciones, mediante estrategias para mostrar la violencia estatal (con representaciones de lucha con las fuerzas policiales, fuerzas que por experiencia propia durante las manifestaciones en la última Cumbre del G8 en Rostock constituyen verdaderas fuerzas de choque militarizadas que expresan el monopolio de la violencia y la intimidación del Estado de forma perfecta), así como tomas de los espacios para reconvertirlos en lugares generadores de comunidad. Dentro de este último colectivo difuso, quiero mencionar dos obras que reflejan a la perfección estas resistencias. La primera de ellas pertenece a Naomi Klein, &lt;i style=""&gt;No logo&lt;/i&gt;, donde se puede observar de manera cristalina la lucha por los espacios públicos frente a su comercialización e invasión por el conglomerado de multinacionales.  &lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;/span&gt;En segundo lugar, la obra de Vandana Shiva, &lt;i style=""&gt;Manifiesto para una democracia de la tierra&lt;/i&gt;, en el que aparecen las luchas de los agricultores por la definición de la tierra como fuente de sustento y vida y no de negocio, lo que al desarrollarse en sentido contrario hace que el desarraigo de estos colectivos genere nuevos conflictos, especialmente en los países en vías de desarrollo. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1336472420090713049-6593384820132148511?l=reflexionesdeunestevez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://reflexionesdeunestevez.blogspot.com/feeds/6593384820132148511/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1336472420090713049&amp;postID=6593384820132148511' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1336472420090713049/posts/default/6593384820132148511'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1336472420090713049/posts/default/6593384820132148511'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://reflexionesdeunestevez.blogspot.com/2008/05/el-espacio-simblico-como-forma-de-lucha.html' title='El espacio simbólico como forma de lucha. La guerra permanente'/><author><name>Jorge Estévez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05475054765853423880</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_yHDyev3fqR4/SC8IA_aOvTI/AAAAAAAAABI/GvBFdwH-efM/S220/Jorge+y+el+pueblo+galicia.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_yHDyev3fqR4/SCQ1W_XGr0I/AAAAAAAAAAk/7VR56WYMsyE/s72-c/elroto2.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1336472420090713049.post-8028051537171940852</id><published>2008-04-16T07:38:00.000-07:00</published><updated>2008-04-16T07:42:19.291-07:00</updated><title type='text'>Estados y sistema financiero: ¿quién usa a quién?</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La utilización de la economía como un arma de dominio es un hecho que a simple vista podemos deducir si pensamos en los infaustos Planes de Ajuste Estructural al que fueron sometidos estados de todo el mundo por el FMI y el Banco Mundial a partir de los años 80, interviniendo en ámbitos domésticos y reduciendo así la soberanía de dichos estados a través de condicionamientos económicos. También podemos deducirla del uso que &lt;st1:personname productid="la Uni￳n Europea" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Uni￳n" st="on"&gt;la Unión&lt;/st1:PersonName&gt; Europea&lt;/st1:PersonName&gt; hace de los acuerdos comerciales, en los que, siendo benévolos por esta vez y sin que sirva de precedente, se incluyen desde hace unos años cláusulas relativas a la democracia, es decir, aspectos políticos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Sin embargo, la visión de Peter Gowan (2000) respecto al uso de los EEUU de su primacía monetaria para imponerse en el mundo es especialmente reveladora, sobre todo en su tratamiento de la crisis asiática, que parecía acabar con la fama de un modelo de desarrollo exitoso y contrario a las políticas propugnadas por los organismos financieros internacionales y sus economistas neoliberales. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Tanto más revelador es su trabajo cuanto que a la vista de las políticas desarrolladas por &lt;st1:personname productid="la Administraci￳n" st="on"&gt;la Administración&lt;/st1:PersonName&gt; de Bush hijo, el gobierno de Clinton parece un periodo de feliz multilateralismo lleno de “bondades”. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Al leer las líneas de Gowan, me han venido a la cabeza las obras de otros dos autores, bajo mi punto de vista imprescindibles, que mantienen similares perspectivas al del propio Gowan respecto a la interacción de la economía y la política y el alejamiento en la realidad de esa neutralidad del mercado defendida por las teorías económicas clásicas. Estos dos autores son Susan George y Ha-Joon Chang y las obras a las que me quiero referir son, respectivamente, &lt;i style=""&gt;La trampa de la deuda&lt;/i&gt; y &lt;i style=""&gt;Retirar la escalera&lt;/i&gt;. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;En el primero de estos trabajos, Susan George traza con magistral estilo y una gran profusión de datos el desarrollo del proceso por el que los países en vías de desarrollo entran en una espiral de deuda con instituciones financieras internacionales que les lleva casi a la crisis y por ende a la crisis del sistema financiero mundial. Esta autora afirma la existencia de diversos actores que «están trabajando juntos, de forma más o menos coordinada, para mantener controlado al Tercer Mundo» (George, 1990: 16). A este conglomerado, que surge de manera más reconocible tras la crisis financiera de México en 1982, lo denomina el &lt;i style=""&gt;Consorcio &lt;/i&gt;y en conjunto podríamos considerarlo un precedente del sistema que lidera EEUU y que nos describe Gowan. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;La obra de Ha-Joon Chang, &lt;i style=""&gt;Retirar la escalera&lt;/i&gt;, toma una perspectiva más comercial, acercándose al concepto de neomercantilismo que plantea Gowan al principio del capítulo VI de su obra &lt;i style=""&gt;La apuesta por la globalización. &lt;/i&gt;Hace un recorrido por los procesos de desarrollo llevados a cabo por los países actualmente desarrollados, descubriendo su base proteccionista y el uso de la acción política e incluso a veces criminal para lograr una posición de predomino en el mundo. Coincide ampliamente así con Wallerstein (2005: 44) cuando este destaca las capacidades de los estados fuertes para usar la fuerza y prevenir que los estados más débiles desarrollen medidas contraproteccionistas. Un ejemplo de estas políticas “económicas”, paralelo al papel de los EEUU mostrado por Gowan nos lo da Chang (2004:101):&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;span style="font-size: 10pt;"&gt;Aparte de las colonias formales, los intentos británicos (y de otros PAD) de impedir el desarrollo de las manufacturas en países menores desarrollados tomaron la forma, principalmente, de la imposición del libre comercio a través de los llamados “tratados desiguales” durante el S.XIX. Estos tratados solían imponer techos arancelarios...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;Frente a este proceso, la alternativa que hoy ofrecen las grandes potencias económicas, principalmente a través de las organizaciones financieras internacionales y de comercio que son manejadas por estas potencias, es la liberalización absoluta, es decir, la desprotección general ante las agresivas políticas comerciales y financieras de los diferentes agentes provenientes de estas naciones (multinacionales, bancos, grupos de inversión…) Como coreano, Ha-Joon, es consciente del modelo alternativo ofrecido por los países del sudeste asiático, un desarrollo autocentrado y basado en el desarrollo tecnológico e industrial, lo que le ha llevado a ser un serio competidor de las naciones occidentales. &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt;"&gt;Desde hace mucho tiempo ha habido un debate ideológicamente cargado sobre las causas del “milagro” económico del Japón y de los Nuevos Países Industrializados de Asia Oriental durante las últimas dos o tres décadas [...] hay un amplio consenso de que el crecimiento espectacular de estos países, con excepción de Hong Kong, se debe fundamentalmente a la puesta en práctica de unas políticas industriales, comerciales y tecnológicas (ICT) activas por parte del Estado. (Chang, 2004: 97) &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;En vista de este éxito, este modelo fue &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;puesto como ejemplo a seguir por otras naciones en vías de desarrollo en su camino hacia una inserción feliz en la economía globalizada&lt;a style="" href="#_ftn1" name="_ftnref1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. Es en este momento donde el valioso análisis de Gowan nos muestra el uso de las herramientas económicas al alcance de los EEUU para desprestigiar este modelo que se oponía a su discurso global y que era un serio competidor en la economía real. Las medidas a las que fueron obligados estos países estaban dirigidas a debilitar sus economías y hacerlas vulnerables, en lugar de mejorarla, pues estas medidas «¿Resultan tan necesarias que, según el punto de vista del establishment de las políticas internacionales de desarrollo, deben imponerse a estos países mediante unas poderosas presiones externas bilaterales y multilaterales?» (Chang, 2004: 216)&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;Sin embargo, la cuestión clave en la obra de Gowan desde la dinámica mundial actual, marcada por una crisis económica desencadenada a la sombra del descontrol financiero y la especulación es si será posible controlar la situación alimentada por los poderes de EEUU y &lt;st1:personname productid="la Uni￳n Europea" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Uni￳n" st="on"&gt;la Unión&lt;/st1:PersonName&gt; Europea&lt;/st1:PersonName&gt;, o si serán devorados por sus propios hijos, a los que ya no puede “poner el lazo”. El análisis sobre la falta de realidad de una economía estadounidense que depende para su subsistencia de la ruina de los países de la periferia es absolutamente actual, con un EEUU que sufre un déficit comercial exagerado (y que se podría analizar de forma más minuciosa para encontrar elementos de la importancia de su desequilibrio respecto a China), una deuda que crece a la par que los muertos en Iraq, una burbuja inmobiliaria que ya explotó y un sector financiero que no puede gobernar, en el que no paran de surgir escándalos y hay una falta de transparencia absoluta. Ya Susan George (1990:51) apuntó en su obra la cuestionabilidad de la estabilidad institucional del sector financiero al considerar su exposición crediticia en el Tercer Mundo, exposición que hoy podríamos trasladar a las hipotecas de alto riesgo y fondos de gran volatilidad. Sin embargo, habrá que esperar a ver si el nuevo inquilino de la Casa Blanca mantiene el principio de Reagan, quien &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt;"&gt;puso en orden el poder del gobierno federal y los recursos del Tesoro de los Estados Unidos para preservar la solvencia del sistema bancario estadounidense y proteger a cada banco de las consecuencias de sus poco atinadas decisiones relativas a los créditos. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 10pt;" lang="EN-GB"&gt;(The Impact of the Latin American Debt Crisis on the US Economy citado en George, 1990: 58) &lt;i style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="EN-GB"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;Cabe preguntarse entonces si este puede ser el momento en el que la decadencia estadounidense se acelere, cuando necesita de sus socios para gobernar a unas economías emergentes cada vez más fortalecidas (China e India), tiene una dependencia energética difícil de superar y donde ese sistema Dólar-Wall Street pueda verse sustituido por un euro moneda de referencia mundial. Aún hoy, EEUU mantiene su política cambiaria y de tipos de interés como medio para asegurarse ventajas económicas, pero el margen de acción cada vez es menor a medida que la crisis económica se instala en sus estructuras. Además, para concluir, volviendo a la última cita del libro de Susan George en la que era el gobierno de Reagan el que estaba a disposición del sistema bancario, debemos cuestionarnos sobre “quien controla a quien” hoy en día, si realmente el sistema financiero está al servicio de la política estadounidense o si es un juego de freelance en un sistema-mundo en el que los Estados son jugadores secundarios y donde los EEUU representan el Estado fuerte que pone su maquinaria al servicio de un monopolio (Wallerstein, 2005: 43) &lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Bibliografía:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;ul style="margin-top: 0cm;" type="square"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Chang,      Ha-Joon (2004) &lt;i style=""&gt;Retirar la escalera.      La estrategia del desarrollo en perspectiva histórica. &lt;/i&gt;Madrid: Ed. La      Catarata.&lt;b style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;George,      Susan (1990) &lt;i style=""&gt;La trampa de la deuda.      Tercer Mundo y dependencia. &lt;/i&gt;Madrid: Ed. IEPALA&lt;b style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Gowan,      Peter (2000) &lt;i style=""&gt;La apuesta de la      globalización. La geoeconomía y la geopolítica del imperialismo      euro-estadounidense. &lt;/i&gt;Madrid: Ed.Akal &lt;b style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Wallerstein,      Immanuel (2005) &lt;i style=""&gt;Análisis del      sistema-mundo: una introducción. &lt;/i&gt;México DF: Ed. Siglo xxi&lt;b style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;  &lt;div style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;  &lt;hr style="height: 2px;font-size:78%;" align="left"  width="33%"&gt;  &lt;!--[endif]--&gt;  &lt;div style="" id="ftn1"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;a style="" href="#_ftnref1" name="_ftn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;!--[if !supportFootnotes]--&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-size: 10pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; A pesar de que Gowan utiliza el término globalización para referirse de forma exclusiva al sistema económico liderado por las potencias occidentales imperante, en el que hay una primacía evidente del capital financiero frente al productivo imperante, en mi opinión es adecuado hablar de globalización económica, pues múltiples autores se refieren a otra clase de globalizaciones, como la cultural,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;o la tecnológica entre otras.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1336472420090713049-8028051537171940852?l=reflexionesdeunestevez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://reflexionesdeunestevez.blogspot.com/feeds/8028051537171940852/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1336472420090713049&amp;postID=8028051537171940852' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1336472420090713049/posts/default/8028051537171940852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1336472420090713049/posts/default/8028051537171940852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://reflexionesdeunestevez.blogspot.com/2008/04/estados-y-sistema-financiero-quin-usa.html' title='Estados y sistema financiero: ¿quién usa a quién?'/><author><name>Jorge Estévez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05475054765853423880</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_yHDyev3fqR4/SC8IA_aOvTI/AAAAAAAAABI/GvBFdwH-efM/S220/Jorge+y+el+pueblo+galicia.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
